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Móviles: las nuevas niñeras tecnológicas

The-Electronic-BabysitterVideojuegos, tabletas, teléfonos celulares o relojes inteligentes estarán un año más en muchas de las cartas de adolescentes y también de niños a Santa Claus y los Reyes Magos. Pero todos estos artefactos electrónicos que forman parte de la vida cotidiana de muchos adultos, ¿a partir de qué edad deben regalarse? ¿Cuántas horas de exposición son las recomendables? ¿Qué límites deben poner los padres en su uso? Los expertos coinciden en señalar que no hay una edad para regalar tecnología, si bien los padres no deben convertir a estos dispositivos en “niñeras tecnológicas” y deben saber poner normas de uso y fomentar un consumo responsable entre sus hijos.

La mitad de los niños de entre uno y dos años ya usan los teléfonos celulares para ver caricaturas. Hasta hace poco, la Academia Norteamericana de Pediatría (APP) recomendaba que no se utilizara ningún dispositivo antes de los dos años, y a partir de esta edad no más de dos horas al día. Sin embargo, recientemente, la APP ha revisado esta recomendación.

Entre los nuevos consejos, se afirma que los niños menores de dieciocho meses deben evitar el uso de dispositivos, excepto el vídeo chat, y que los padres de niños de dieciocho a veinticuatro meses que quieran introducir medios digitales deben elegir programas de alta calidad y mirarlos con sus hijos para ayudarles a comprender lo que ven. Para niños de dos a cinco años, se limita el uso del dispositivo a una hora por día de programas de alta calidad y siempre deben estar acompañados de adultos, y para aquellos niños de más de seis años, aconseja a los padres que pongan límites sobre el tiempo de uso y que se aseguren de que el juego digital no les resta horas de sueño o tiempo para hacer actividad física.

Que el juego digital no quite tiempo a otras actividades

El profesor del área de didáctica de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) e investigador principal del proyecto Smart Classroom, Guillermo Bautista, no es partidario de prohibir los dispositivos a una determinada edad, si bien reconoce que el contacto con estos aparatos debería ser testimonial antes de los tres o cuatro años y no aconseja regalar tabletas infantiles a niños de uno o dos años. “Hay que intentar que los dispositivos a estas edades no sean el estímulo de juego dominante”, afirma el pedagogo, si bien reconoce que hay juegos que permiten fomentar a edades más avanzadas la atención y el aprendizaje, y que es de pequeños cuando se puede aprender a hacer un buen uso de la tecnología y fomentar el espíritu crítico.

En cuanto a las horas de uso, insta a la familia a regular el tiempo destinado a estos juegos. “Por ejemplo, podemos pactar días y tiempo de juego con los niños y, sobre todo, que el tiempo de juego digital no les quite tiempo de hacer otras actividades importantes, como pueden ser hacer deporte, quedar con los amigos, jugar a otras cosas o tener tiempo para la familia”. El profesor de la UOC recomienda a los padres no preocuparse si un día en concreto el niño se pasa tres horas jugando con un videojuego, de la misma manera que tampoco sería preocupante si jugara a juegos de mesa o hiciera algún deporte durante este tiempo. Un estudio realizado constata que uno de cada tres niños de entre uno y doce años dedica entre una y dos horas semanales a entretenerse con la tableta. El informe asegura también que entre los once y doce años aumenta el número de horas de uso de estos artilugios, hasta superar las cuatro horas semanales. La Asociación Japonesa de Pediatría en el año 2013 lanzó una campaña que tenía como lema “No permitas que los teléfonos celulares sean una niñera para tus hijos”.

Regalar tecnología, una decisión de familia

El profesor de metodología de la investigación de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación e investigador del grupo GenTIC del IN3 de la UOC, Julio Meneses, explica que la llegada de una tableta, un teléfono celular, una consola de videojuegos o una computadora a un hogar debe ser una “decisión consensuada con la familia” e insta a los padres a hacerse esta reflexión antes de adquirir estos dispositivos: “¿Cuál es la ventaja de esta tecnología en la vida del joven? ¿Es una oportunidad de aprendizaje? ¿Hará de ella un uso activo o pasivo?”. “Que estos dispositivos aterricen en la vida de un niño, sin antes haberlo consensuado con él, no es la mejor opción”, afirma. Meneses no es partidario de regalar juguetes tecnológicos como premio al buen comportamiento, a las buenas calificaciones o por Navidad, sino de consensuar la compra entre padres e hijos.

Meneses refuerza este argumentario con dos ejemplos claros. “Cuando regalas un videojuego, estás decidiendo en qué invertirá el tiempo tu hijo. Jugar a videojuegos no es malo, pero es necesario tener en cuenta que el tiempo que dedica a ello puede competir con el tiempo dedicado a otras actividades. Por ejemplo, si un niño es muy sedentario, regalar una videojuego a puede ser una combinación peligrosa para la organización de su tiempo. En cambio, si se hace este regalo a un joven muy activo, con unas relaciones sociales adecuadas y al que le gusta hacer deporte, el videojuego no le representará ningún problema”, explica.

Meneses hace hincapié en la necesidad de desarrollar un plan familiar de la tecnología que haga compatible el uso de las TIC por parte de niños y jóvenes con la dedicación del tiempo necesario a estudiar, a hablar con la familia, a relacionarse con los amigos o a no restar horas de sueño o de deporte. “El uso de la tecnología debe ser, como lo es también el de la televisión, un proyecto familiar de consumo responsable compartido en el que las familias han de establecer unas normas claras con relación a los momentos y los lugares adecuados para hacerlo y las consecuencias de no cumplirlas”, afirma. Por ejemplo, Meneses de la UOC explica que se puede acordar con el niño que solo podrá jugar Nintendo después de hacer los deberes, y, si un día no respeta esta regla, deben tener claro que debe haber algún tipo de sanción, como que al día siguiente no podrá jugar.

El teléfono celular, no antes de empezar la escuela

Meneses lanza algunas preguntas a padres que se plantean regalar el primer teléfono celular a su hijo esta Navidad: “¿Qué sentido tendrá incorporar este aparato a la vida del niño o el joven? ¿Cuáles son los beneficios que le ofrece y a qué riesgos puede exponerse si hace un mal uso de él?”. En este sentido, cree que la llegada de un celular a la familia también debe ser una decisión muy meditada y consensuada. Por su parte, el profesor Bautista sitúa en el inicio de la secundaria, en torno a los doce años, el momento de tener teléfono celular, siempre que esta herramienta sea supervisada y regulada por los adultos. Bautista explica que el principal uso que los adolescentes hacen del móvil es jugar, comunicarse con amigos y participar en redes sociales, y añade que el menor no debería tener acceso a aplicaciones que no sean adecuadas para su edad. “Son muy importantes la información y la supervisión de los adultos con actitud educativa y no tanto prohibitiva”, explica. El profesor Meneses no es partidario de eliminar o bloquear aplicaciones, sino de promover un uso autónomo y responsable de cualquier tecnología que, en último término, permita desarrollar una actitud crítica ante los contenidos a los que pueden exponerse los jóvenes.

RÜT LA NUEVA APLICACIÓN DE TRANSPORTE PRIVADO 100% MEXICANA

Rüt MéxicoLos que vivimos, o hemos vivido en CDMX sabemos la pesadilla que puede llegar a ser el transporte en general. Muchas empresas han aprovechado esta situación para ofrecer soluciones de transporte privado que si bien tienen un servicio medianamente mejor, nos dejan con ganas de un poquito más. Así entonces llega a la ciudad Rüt, con el objetivo de ofrecer un servicio privado de transporte eficiente y de calidad. La aplicación desarrollada por talento mexicano y que busca ser la mejor propuesta del mercado tanto para usuarios como para los socios conductores al ofrecer tarifas justas y condiciones de seguridad más altas que el promedio y beneficios exclusivos a sus usuarios.

Entre los diferenciadores que RÜT ofrece a los clientes están el manejar tarifas que se calculan a partir del tiempo y la distancia, no hay tarifas dinámicas ni servicios compartidos, cuentan con un protocolo de selección de los conductores más elaborado que el habitual, un enfoque social y de beneficio a la comunidad además de que contará con una oferta de autos híbridos y eléctricos

De igual manera, RÜT quiere ser la mejor opción para sus socios al ofrecer ganancias más convenientes que el promedio ya que los porcentajes que se les solicitan serán menores a los de la competencia, con ello la aplicación quiere ser una opción de autoempleo real para las personas que se inscriban como conductores; particularmente aquellas que por edad o alguna otra situación ya no se colocan en el mercado laboral tan fácilmente.

“En RÜT queremos ser la mejor plataforma de transporte privado en México, que nuestra calidad, seguridad, servicio y tarifas sean lo que nos distingan entre los usuarios y que los conductores sepan que colaboran con una empresa que remunera de manera justa su tiempo y trabajo” comentó Rafael Barriga, CEO y Fundador de RÜT

Para dar beneficios extras a los usuarios, RÜT firmó una alianza con la tarjeta +Beneficios para que en cada viaje que se tome puedan acumularse puntos que puedan ser usados en algunos de los establecimientos afiliados a la tarjeta, “esta alianza nos pareció muy conveniente ya que a través de la tarjeta los usuarios obtendrán muchas más ventajas por el sólo hecho de transportarse con nosotros”, añadió Barriga.

La aplicación ya está disponible para ser descargada en iOS y Android y puedes comenzar a rutear dándote de alta en su sitio web.

Es momento de apoyar a los desarrollos mexicanos creados por y para aventureros mexicanos.

El secreto del éxito de los retos virales en redes sociales

ViralLa Real Academia Española define el reto como una «provocación o citación al duelo o al desafío». El concepto challenge se ha multiplicado en los últimos años: el Bottle flip, el Mannequin challenge, el Ice bucket o el más nuevo The floor is lava. “Este tipo de retos resulta estimulante porque aporta un plus de emoción y rompe con la cotidianidad” afirma el sociólogo de las emociones y profesor de Humanidades de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Francesc Núñez. ¿Pero cuál es el ingrediente para que estos retos sean un éxito y atraigan a miles de seguidores? Expertos en sociología, psicología y comunicación apuntan algunas razones.

Muchos tienen una dimensión de desafío, ya sea competir contra alguien o contra uno mismo, o conseguir algo que requiere agilidad, inteligencia o destreza. Un ejemplo es el Bottle flip challenge, en el que es necesario tener la suficiente destreza para dejar de pie una botella después de lanzarla al aire, o el baile del Harlem shake. “A la dimensión que tiene el reto le añadimos el estímulo personal, de diversión y, también, de proeza” añade Núñez.

“Triunfan porque implican a mucha gente, desde celebridades hasta gente anónima, que puede asumir el reto” detalla la profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC, Sílvia Sivera. Para la experta, estos son los «retos blancos» (white challenges), virales transversales y universales, en los que no hay peligros: la participación es simple y muy menudo se realizan por diversión o para una buena causa. La movilización es la clave del éxito de estos fenómenos. “La gente que participa en los retos virales pasa a ser un elemento activo que crea contenido, más allá de limitarse a compartirlo”», considera Sivera.

¿Por qué sumarse al reto?
JIm Parsons Ice Bucket ChallengeSegún la profesora de Psicología de la Universitat Oberta de Catalunya, Mireia Cabero, hay tres grandes razones para que alguien participe en un reto viral. “La primera es por una cuestión de solidaridad hecho que hará que tenga un volumen más alto de participación y de impacto”. De hecho, uno de los que consiguió mayor viralidad de la historia fue el Ice bucket challenge, que consistía en tirarse cubos de agua helada por encima, logró recaudar entre 2014 y 2015 miles de dólares para la investigación de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

La segunda razón depende de la sensación de pertenencia o imitación. “Un grupo crea un reto que se relaciona con una serie de etiquetas positivas (tipo diversión, compromiso, etc.) y esto constituye una identidad atractiva para otras personas, que querrán sumarse a ella”, explica Cabero. La tercera es el carácter plural. Muchos se deben hacerse en equipo: en familia, con grupos de amigos o con compañeros de trabajo. Según Cabero, la gente suele ser más individualista que gregaria y estos “desafíos” son un entretenimiento grupal. A través del reto se genera una serie de emociones positivas compartidas de superación y logro en equipo.

Aparte de los «retos blancos», existe un sinfín más de fenómenos virales que son polémicos y peligrosos. Por ejemplo, el Fire challenge (rociarse el cuerpo con alcohol y prenderse fuego), el Salt ice (aplicar sal y hielo en el cuerpo produciendo quemaduras), el #a4waist (esconder la barriga detrás de una hoja DIN A4) o el conocido como La ballena azul. “Los peligrosos están muy bien construidos, funcionan igual que un juego por etapas”, advierte la especialista de la UOC Sivera. Eligen de manera natural un tipo de público, más joven, sobretodo adolescente, que comparte de forma orgánica y de igual a igual los desafíos en sus redes y en los que el potencial de su viralidad está más restringido.

La publicidad acepta retos
Las marcas también se suman a los retos blancos para conseguir una mayor repercusión y un mayor alcance. Así consiguen crear contenidos que siguen la tendencia marcada por los usuarios y por la red. “Es una forma más de “virofagia”, las marcas canibalizan una acción de un tercero y la hacen suya”, afirma Sivera. Para ello, deben tener una presencia participativa en las redes sociales, en la que se interactúe y se interesen por los temas más populares y que funcionan.

Challenge Accepted

También pueden aprovechar acciones de otros para el interés personal. Es el caso de Matt Harding, un estadounidense que inició un viaje alrededor del mundo. Durante su aventura pedía a la gente que bailara con él delante de edificios importantes o paisajes naturales. Después de publicar su primer vídeo, que se hizo viral en 2005, la compañía de chicles Stride le ofreció pagarle un segundo viaje a cambio de que hiciera un vídeo del mismo estilo y con la marca discretamente incorporada en algún plano. “La empresa utilizó el reto personal, que acabó patrocinado por una marca gracias al alto potencial de viralidad del desafío”, concluye Sivera.

“Nuestra conexión durará para siempre”: Sense8 se despide

sense8-segunda-temporada-trailerEra un jueves cualquiera, cuando de pronto vi una publicación en Facebook que no me hizo click hasta que recibí ese horrible mensaje en whatsapp: “Se canceló, no lo puedo creer”…. Así fue como me enteré que una de las mejores producciones de Netflix estaba llegando a su fin. Después de una segunda temporada llena de emociones,  sorpresas, intensidad y un final inconcluso que prometía ser el preámbulo para una tercera temporada. Nos vienen con un “pos que dice mi mamá que siempre no”.

A pesar de el esfuerzo en redes sociales, el ánimo de los fans de Sense8 no fue suficiente. Netflix acabó con la serie, semanas después de que se estrenó la segunda temporada. Apenas ayer surgieron los rumores que generaron el hashtag “#renewSense8”.

«Después de 23 capítulos, 16 ciudades y 13 países, la historia de Sense8 está llegando a su fin», dice una declaración de Cindy Holland, VP de Netflix, publicada en el sitio TV Show Patrol. «Es todo lo que nosotros y los fans soñamos sería: audaz, emocional, impresionante, kick ass y totalmente inolvidable».

Lito Sense8 depressedLa cuenta oficial de Sense8, después confirmó la irremediable noticia con un GIF de los protagonistas viendo al cielo y la leyenda: «Gracias por ser parte de nuestro viaje. Sensates por siempre».

Yo ya había incluso pensado en cómo la serie podría continuar infinitamente con nuevos clusters y y un sin fin de teorías. Esperemos no hagan la grosería de dejarnos así, que esto solo sea una campaña para subir los números y nos den la grata sorpresa de regresar el otro año. O que ya de jodido escriban unos libros o algo.

Mientras seguiré llorando por los rincones como Lito me enseñó esta temporada. Definitivamente fue una mala jugada de Netflix. que aunque entiendo que no haya sido lo que esperaban en números, no deja de ser una mamada.

¿Qué sucede con los datos y fotos que subimos en las redes?

Social media chartPoca gente realmente lee las condiciones de uso que imponen las redes sociales para poder tener acceso al servicio. Son textos largos y pesados, por lo que tendemos a aceptar las condiciones sin mirarlas mucho o nada. La profesora de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Mònica Vilasau, advierte que resulta difícil revisarlos porque utilizamos dispositivos que no permiten una lectura fácil y amable. La consecuencia de no leer las condiciones es que no sabemos las implicaciones que tienen las acciones que realizamos en las redes, que cada vez tienen más usuarios.

Según The Competitive Intelligence Unit (CIU), en el tercer trimestre del año 2016, el uso de redes sociales en el país alcanzó una penetración de 93.6% del total de internautas, es decir, 64.7 millones de personas, con Facebook como la principal plataforma utilizada entre los usuarios mexicanos, con una preferencia de 98 % de los internautas.

Ceder todos los derechos para que la red funcione
“Debemos ser cuidadosos cuando subimos fotos u otros contenidos en internet” avisa la catedrática de Propiedad Intelectual y profesora de los Estudios de Derecho de la (UOC), Raquel Xalabarder. Se debe distinguir si son espacios más o menos cerrados que nos permitan un cierto control —como por ejemplo Facebook— o si son espacios totalmente abiertos, como Twitter o Instagram, en donde lo que subes es público y puede convertirse en viral más rápidamente.

Sea un espacio más abierto o más cerrado, cuando subimos una foto o una grabación de imágenes o de voz ¿cedemos la propiedad intelectual? “En las condiciones de uso, lo que hacen estas plataformas es obtener a su favor una licencia de todos los derechos de propiedad intelectual de todos los contenidos que subimos”, confirma Xalabarder.

¿Y por qué lo hacen? “Si queremos pensar bien, lo hacen porque, si no hubiera esta cesión de derechos, las herramientas no podrían funcionar”. Y es que cada vez que alguien retuitea, cada vez que alguien comenta o comparte una entrada, realiza un acto de explotación y, por lo tanto, si Facebook no tuviera nuestra autorización, no se podrían hacer esas acciones y el sistema no funcionaría como red social. Según Xalabardern, de la UOC, “a efectos de propiedad intelectual, compartir comporta dos actos de explotación: la reproducción y la comunicación pública; y, por lo tanto, si no cedes como mínimo estos dos derechos, la red no funciona”.

La mayoría de internautas ofrecen demasiada información personal
Una vez cedidos los derechos intelectuales, estas plataformas podrían realizar muchas más acciones con nuestras imágenes, como por ejemplo venderlas, ponerlas en una base de datos, obtener algún ganancia económica… De momento, no se sabe que lo hagan, sobre todo porque no les interesa, según Xalabarder, y además podrían tener problemas con los derechos de imagen, que a menudo no tenemos en cuenta. Y es que la experta en propiedad intelectual recuerda que una cosa es que saquemos una foto y como autor tengamos derecho a subirla, pero otra cosa es que esto no implica que la persona que aparece en la foto haya consentido que la subamos en la red.

Con los datos personales que introducimos en una red social, una aplicación o una página web, suce algo muy parecido. Para Mònica Vilasau, experta en protección de datos de carácter personal en internet, está claro que una vez introducidos “perdemos su control”, a pesar de que cada vez lo hacemos más.

Según datos del estudio software, Intel Security, cerca del 50% de los mexicanos entre 18 y 24 años de edad han compartido una foto íntima, mientras que el 31% los encuestados entre los 25 y 34 años, aseguraron haber compartido datos personales

Vilasau explica que en las condiciones de uso es donde se tendría que informar sobre quien tiene acceso a todo este tipo de información, pero “esto no impide que en algún caso se haga uso de ella posteriormente y que se ceda a otras personas, aunque sea violando la ley”. Es más, hay que tener en cuenta la posibilidad de accesos a la información no consentidos, por ataques informáticos, por ejemplo.

Precisamente la catedrática de la Universitat Oberta de Catalunya, Raquel Xalabarder, mantiene la la opinión de que el riesgo no viene tanto de la plataforma, puesto que serían los primeros en ser perjudicados, más bien de hackers. Además, añade, que aunque las plataformas llegaran al punto de vender las fotos o sacar rendimiento de ellas, por ejemplo, “los usuarios acabarían ejerciendo los derechos que nos protegen como consumidores”.

En la actualidad se está a la espera de que tres de plataformas como Facebook y Twitter cambien precisamente las condiciones de uso porque no se ajustan a la normativa europea de protección de consumidores. Existen cláusulas de los contratos probablemente abusivas porque comportan un desequilibrio muy grande entre los derechos y las obligaciones de las dos partes, como por ejemplo que se puedan modificar las condiciones de uso unilateralmente, lo que la ley europea no permite.

Sea como fuere, “la certeza de que nadie use mal de tus datos no la tiene nadie»” asegura Vilasau, a pesar de que reconoce que existen canales más seguros que otros: por ejemplo, determinadas extranets de entidades financieras o determinados comercios que dan más garantía de fiabilidad. “La única posibilidad de una cierta garantía de control sería que el interesado cifrara los datos con técnicas de cifrado seguro”, concluye.

Adele ayuda a evitar una estafa por internet

Y así es como Adele (sin saberlo) ayudó a evitar una estafa.

Verán, un hombre había mantenido varias conversaciones con una tal Sandra Jones, pero un día se dio cuenta de que sólo lo estaba utilizando para obtener dinero, así que decidió jugarle una broma.

A manera de charla, usó la canción ‘Hello’, de la cantante británica, para seguirle el juego mientras la otra persona contestaba cada frase sin tener la menor idea de que se trataba de un juego.

Sí, varios minutos estuvo como bob@ respondiendo con “cariñitos”. Y, aunque al final Frank Flemming Jensen se llevó hasta una amenaza de muerte, su publicación de viralizó en cuestión de segundos.

Y así inició todo:

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Te dejo la canción por si quieres volverlo a leer musicalizado.

Vía: SPD Noticias