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El secreto del éxito de los retos virales en redes sociales

ViralLa Real Academia Española define el reto como una «provocación o citación al duelo o al desafío». El concepto challenge se ha multiplicado en los últimos años: el Bottle flip, el Mannequin challenge, el Ice bucket o el más nuevo The floor is lava. “Este tipo de retos resulta estimulante porque aporta un plus de emoción y rompe con la cotidianidad” afirma el sociólogo de las emociones y profesor de Humanidades de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Francesc Núñez. ¿Pero cuál es el ingrediente para que estos retos sean un éxito y atraigan a miles de seguidores? Expertos en sociología, psicología y comunicación apuntan algunas razones.

Muchos tienen una dimensión de desafío, ya sea competir contra alguien o contra uno mismo, o conseguir algo que requiere agilidad, inteligencia o destreza. Un ejemplo es el Bottle flip challenge, en el que es necesario tener la suficiente destreza para dejar de pie una botella después de lanzarla al aire, o el baile del Harlem shake. “A la dimensión que tiene el reto le añadimos el estímulo personal, de diversión y, también, de proeza” añade Núñez.

“Triunfan porque implican a mucha gente, desde celebridades hasta gente anónima, que puede asumir el reto” detalla la profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC, Sílvia Sivera. Para la experta, estos son los «retos blancos» (white challenges), virales transversales y universales, en los que no hay peligros: la participación es simple y muy menudo se realizan por diversión o para una buena causa. La movilización es la clave del éxito de estos fenómenos. “La gente que participa en los retos virales pasa a ser un elemento activo que crea contenido, más allá de limitarse a compartirlo”», considera Sivera.

¿Por qué sumarse al reto?
JIm Parsons Ice Bucket ChallengeSegún la profesora de Psicología de la Universitat Oberta de Catalunya, Mireia Cabero, hay tres grandes razones para que alguien participe en un reto viral. “La primera es por una cuestión de solidaridad hecho que hará que tenga un volumen más alto de participación y de impacto”. De hecho, uno de los que consiguió mayor viralidad de la historia fue el Ice bucket challenge, que consistía en tirarse cubos de agua helada por encima, logró recaudar entre 2014 y 2015 miles de dólares para la investigación de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

La segunda razón depende de la sensación de pertenencia o imitación. “Un grupo crea un reto que se relaciona con una serie de etiquetas positivas (tipo diversión, compromiso, etc.) y esto constituye una identidad atractiva para otras personas, que querrán sumarse a ella”, explica Cabero. La tercera es el carácter plural. Muchos se deben hacerse en equipo: en familia, con grupos de amigos o con compañeros de trabajo. Según Cabero, la gente suele ser más individualista que gregaria y estos “desafíos” son un entretenimiento grupal. A través del reto se genera una serie de emociones positivas compartidas de superación y logro en equipo.

Aparte de los «retos blancos», existe un sinfín más de fenómenos virales que son polémicos y peligrosos. Por ejemplo, el Fire challenge (rociarse el cuerpo con alcohol y prenderse fuego), el Salt ice (aplicar sal y hielo en el cuerpo produciendo quemaduras), el #a4waist (esconder la barriga detrás de una hoja DIN A4) o el conocido como La ballena azul. “Los peligrosos están muy bien construidos, funcionan igual que un juego por etapas”, advierte la especialista de la UOC Sivera. Eligen de manera natural un tipo de público, más joven, sobretodo adolescente, que comparte de forma orgánica y de igual a igual los desafíos en sus redes y en los que el potencial de su viralidad está más restringido.

La publicidad acepta retos
Las marcas también se suman a los retos blancos para conseguir una mayor repercusión y un mayor alcance. Así consiguen crear contenidos que siguen la tendencia marcada por los usuarios y por la red. “Es una forma más de “virofagia”, las marcas canibalizan una acción de un tercero y la hacen suya”, afirma Sivera. Para ello, deben tener una presencia participativa en las redes sociales, en la que se interactúe y se interesen por los temas más populares y que funcionan.

Challenge Accepted

También pueden aprovechar acciones de otros para el interés personal. Es el caso de Matt Harding, un estadounidense que inició un viaje alrededor del mundo. Durante su aventura pedía a la gente que bailara con él delante de edificios importantes o paisajes naturales. Después de publicar su primer vídeo, que se hizo viral en 2005, la compañía de chicles Stride le ofreció pagarle un segundo viaje a cambio de que hiciera un vídeo del mismo estilo y con la marca discretamente incorporada en algún plano. “La empresa utilizó el reto personal, que acabó patrocinado por una marca gracias al alto potencial de viralidad del desafío”, concluye Sivera.

“Nuestra conexión durará para siempre”: Sense8 se despide

sense8-segunda-temporada-trailerEra un jueves cualquiera, cuando de pronto vi una publicación en Facebook que no me hizo click hasta que recibí ese horrible mensaje en whatsapp: “Se canceló, no lo puedo creer”…. Así fue como me enteré que una de las mejores producciones de Netflix estaba llegando a su fin. Después de una segunda temporada llena de emociones,  sorpresas, intensidad y un final inconcluso que prometía ser el preámbulo para una tercera temporada. Nos vienen con un “pos que dice mi mamá que siempre no”.

A pesar de el esfuerzo en redes sociales, el ánimo de los fans de Sense8 no fue suficiente. Netflix acabó con la serie, semanas después de que se estrenó la segunda temporada. Apenas ayer surgieron los rumores que generaron el hashtag “#renewSense8”.

«Después de 23 capítulos, 16 ciudades y 13 países, la historia de Sense8 está llegando a su fin», dice una declaración de Cindy Holland, VP de Netflix, publicada en el sitio TV Show Patrol. «Es todo lo que nosotros y los fans soñamos sería: audaz, emocional, impresionante, kick ass y totalmente inolvidable».

Lito Sense8 depressedLa cuenta oficial de Sense8, después confirmó la irremediable noticia con un GIF de los protagonistas viendo al cielo y la leyenda: «Gracias por ser parte de nuestro viaje. Sensates por siempre».

Yo ya había incluso pensado en cómo la serie podría continuar infinitamente con nuevos clusters y y un sin fin de teorías. Esperemos no hagan la grosería de dejarnos así, que esto solo sea una campaña para subir los números y nos den la grata sorpresa de regresar el otro año. O que ya de jodido escriban unos libros o algo.

Mientras seguiré llorando por los rincones como Lito me enseñó esta temporada. Definitivamente fue una mala jugada de Netflix. que aunque entiendo que no haya sido lo que esperaban en números, no deja de ser una mamada.

¿Qué sucede con los datos y fotos que subimos en las redes?

Social media chartPoca gente realmente lee las condiciones de uso que imponen las redes sociales para poder tener acceso al servicio. Son textos largos y pesados, por lo que tendemos a aceptar las condiciones sin mirarlas mucho o nada. La profesora de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Mònica Vilasau, advierte que resulta difícil revisarlos porque utilizamos dispositivos que no permiten una lectura fácil y amable. La consecuencia de no leer las condiciones es que no sabemos las implicaciones que tienen las acciones que realizamos en las redes, que cada vez tienen más usuarios.

Según The Competitive Intelligence Unit (CIU), en el tercer trimestre del año 2016, el uso de redes sociales en el país alcanzó una penetración de 93.6% del total de internautas, es decir, 64.7 millones de personas, con Facebook como la principal plataforma utilizada entre los usuarios mexicanos, con una preferencia de 98 % de los internautas.

Ceder todos los derechos para que la red funcione
“Debemos ser cuidadosos cuando subimos fotos u otros contenidos en internet” avisa la catedrática de Propiedad Intelectual y profesora de los Estudios de Derecho de la (UOC), Raquel Xalabarder. Se debe distinguir si son espacios más o menos cerrados que nos permitan un cierto control —como por ejemplo Facebook— o si son espacios totalmente abiertos, como Twitter o Instagram, en donde lo que subes es público y puede convertirse en viral más rápidamente.

Sea un espacio más abierto o más cerrado, cuando subimos una foto o una grabación de imágenes o de voz ¿cedemos la propiedad intelectual? “En las condiciones de uso, lo que hacen estas plataformas es obtener a su favor una licencia de todos los derechos de propiedad intelectual de todos los contenidos que subimos”, confirma Xalabarder.

¿Y por qué lo hacen? “Si queremos pensar bien, lo hacen porque, si no hubiera esta cesión de derechos, las herramientas no podrían funcionar”. Y es que cada vez que alguien retuitea, cada vez que alguien comenta o comparte una entrada, realiza un acto de explotación y, por lo tanto, si Facebook no tuviera nuestra autorización, no se podrían hacer esas acciones y el sistema no funcionaría como red social. Según Xalabardern, de la UOC, “a efectos de propiedad intelectual, compartir comporta dos actos de explotación: la reproducción y la comunicación pública; y, por lo tanto, si no cedes como mínimo estos dos derechos, la red no funciona”.

La mayoría de internautas ofrecen demasiada información personal
Una vez cedidos los derechos intelectuales, estas plataformas podrían realizar muchas más acciones con nuestras imágenes, como por ejemplo venderlas, ponerlas en una base de datos, obtener algún ganancia económica… De momento, no se sabe que lo hagan, sobre todo porque no les interesa, según Xalabarder, y además podrían tener problemas con los derechos de imagen, que a menudo no tenemos en cuenta. Y es que la experta en propiedad intelectual recuerda que una cosa es que saquemos una foto y como autor tengamos derecho a subirla, pero otra cosa es que esto no implica que la persona que aparece en la foto haya consentido que la subamos en la red.

Con los datos personales que introducimos en una red social, una aplicación o una página web, suce algo muy parecido. Para Mònica Vilasau, experta en protección de datos de carácter personal en internet, está claro que una vez introducidos “perdemos su control”, a pesar de que cada vez lo hacemos más.

Según datos del estudio software, Intel Security, cerca del 50% de los mexicanos entre 18 y 24 años de edad han compartido una foto íntima, mientras que el 31% los encuestados entre los 25 y 34 años, aseguraron haber compartido datos personales

Vilasau explica que en las condiciones de uso es donde se tendría que informar sobre quien tiene acceso a todo este tipo de información, pero “esto no impide que en algún caso se haga uso de ella posteriormente y que se ceda a otras personas, aunque sea violando la ley”. Es más, hay que tener en cuenta la posibilidad de accesos a la información no consentidos, por ataques informáticos, por ejemplo.

Precisamente la catedrática de la Universitat Oberta de Catalunya, Raquel Xalabarder, mantiene la la opinión de que el riesgo no viene tanto de la plataforma, puesto que serían los primeros en ser perjudicados, más bien de hackers. Además, añade, que aunque las plataformas llegaran al punto de vender las fotos o sacar rendimiento de ellas, por ejemplo, “los usuarios acabarían ejerciendo los derechos que nos protegen como consumidores”.

En la actualidad se está a la espera de que tres de plataformas como Facebook y Twitter cambien precisamente las condiciones de uso porque no se ajustan a la normativa europea de protección de consumidores. Existen cláusulas de los contratos probablemente abusivas porque comportan un desequilibrio muy grande entre los derechos y las obligaciones de las dos partes, como por ejemplo que se puedan modificar las condiciones de uso unilateralmente, lo que la ley europea no permite.

Sea como fuere, “la certeza de que nadie use mal de tus datos no la tiene nadie»” asegura Vilasau, a pesar de que reconoce que existen canales más seguros que otros: por ejemplo, determinadas extranets de entidades financieras o determinados comercios que dan más garantía de fiabilidad. “La única posibilidad de una cierta garantía de control sería que el interesado cifrara los datos con técnicas de cifrado seguro”, concluye.

Adele ayuda a evitar una estafa por internet

Y así es como Adele (sin saberlo) ayudó a evitar una estafa.

Verán, un hombre había mantenido varias conversaciones con una tal Sandra Jones, pero un día se dio cuenta de que sólo lo estaba utilizando para obtener dinero, así que decidió jugarle una broma.

A manera de charla, usó la canción ‘Hello’, de la cantante británica, para seguirle el juego mientras la otra persona contestaba cada frase sin tener la menor idea de que se trataba de un juego.

Sí, varios minutos estuvo como bob@ respondiendo con “cariñitos”. Y, aunque al final Frank Flemming Jensen se llevó hasta una amenaza de muerte, su publicación de viralizó en cuestión de segundos.

Y así inició todo:

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Te dejo la canción por si quieres volverlo a leer musicalizado.

Vía: SPD Noticias