¿Qué sucede con los datos y fotos que subimos en las redes?

Social media chartPoca gente realmente lee las condiciones de uso que imponen las redes sociales para poder tener acceso al servicio. Son textos largos y pesados, por lo que tendemos a aceptar las condiciones sin mirarlas mucho o nada. La profesora de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Mònica Vilasau, advierte que resulta difícil revisarlos porque utilizamos dispositivos que no permiten una lectura fácil y amable. La consecuencia de no leer las condiciones es que no sabemos las implicaciones que tienen las acciones que realizamos en las redes, que cada vez tienen más usuarios.

Según The Competitive Intelligence Unit (CIU), en el tercer trimestre del año 2016, el uso de redes sociales en el país alcanzó una penetración de 93.6% del total de internautas, es decir, 64.7 millones de personas, con Facebook como la principal plataforma utilizada entre los usuarios mexicanos, con una preferencia de 98 % de los internautas.

Ceder todos los derechos para que la red funcione
“Debemos ser cuidadosos cuando subimos fotos u otros contenidos en internet” avisa la catedrática de Propiedad Intelectual y profesora de los Estudios de Derecho de la (UOC), Raquel Xalabarder. Se debe distinguir si son espacios más o menos cerrados que nos permitan un cierto control —como por ejemplo Facebook— o si son espacios totalmente abiertos, como Twitter o Instagram, en donde lo que subes es público y puede convertirse en viral más rápidamente.

Sea un espacio más abierto o más cerrado, cuando subimos una foto o una grabación de imágenes o de voz ¿cedemos la propiedad intelectual? “En las condiciones de uso, lo que hacen estas plataformas es obtener a su favor una licencia de todos los derechos de propiedad intelectual de todos los contenidos que subimos”, confirma Xalabarder.

¿Y por qué lo hacen? “Si queremos pensar bien, lo hacen porque, si no hubiera esta cesión de derechos, las herramientas no podrían funcionar”. Y es que cada vez que alguien retuitea, cada vez que alguien comenta o comparte una entrada, realiza un acto de explotación y, por lo tanto, si Facebook no tuviera nuestra autorización, no se podrían hacer esas acciones y el sistema no funcionaría como red social. Según Xalabardern, de la UOC, “a efectos de propiedad intelectual, compartir comporta dos actos de explotación: la reproducción y la comunicación pública; y, por lo tanto, si no cedes como mínimo estos dos derechos, la red no funciona”.

La mayoría de internautas ofrecen demasiada información personal
Una vez cedidos los derechos intelectuales, estas plataformas podrían realizar muchas más acciones con nuestras imágenes, como por ejemplo venderlas, ponerlas en una base de datos, obtener algún ganancia económica… De momento, no se sabe que lo hagan, sobre todo porque no les interesa, según Xalabarder, y además podrían tener problemas con los derechos de imagen, que a menudo no tenemos en cuenta. Y es que la experta en propiedad intelectual recuerda que una cosa es que saquemos una foto y como autor tengamos derecho a subirla, pero otra cosa es que esto no implica que la persona que aparece en la foto haya consentido que la subamos en la red.

Con los datos personales que introducimos en una red social, una aplicación o una página web, suce algo muy parecido. Para Mònica Vilasau, experta en protección de datos de carácter personal en internet, está claro que una vez introducidos “perdemos su control”, a pesar de que cada vez lo hacemos más.

Según datos del estudio software, Intel Security, cerca del 50% de los mexicanos entre 18 y 24 años de edad han compartido una foto íntima, mientras que el 31% los encuestados entre los 25 y 34 años, aseguraron haber compartido datos personales

Vilasau explica que en las condiciones de uso es donde se tendría que informar sobre quien tiene acceso a todo este tipo de información, pero “esto no impide que en algún caso se haga uso de ella posteriormente y que se ceda a otras personas, aunque sea violando la ley”. Es más, hay que tener en cuenta la posibilidad de accesos a la información no consentidos, por ataques informáticos, por ejemplo.

Precisamente la catedrática de la Universitat Oberta de Catalunya, Raquel Xalabarder, mantiene la la opinión de que el riesgo no viene tanto de la plataforma, puesto que serían los primeros en ser perjudicados, más bien de hackers. Además, añade, que aunque las plataformas llegaran al punto de vender las fotos o sacar rendimiento de ellas, por ejemplo, “los usuarios acabarían ejerciendo los derechos que nos protegen como consumidores”.

En la actualidad se está a la espera de que tres de plataformas como Facebook y Twitter cambien precisamente las condiciones de uso porque no se ajustan a la normativa europea de protección de consumidores. Existen cláusulas de los contratos probablemente abusivas porque comportan un desequilibrio muy grande entre los derechos y las obligaciones de las dos partes, como por ejemplo que se puedan modificar las condiciones de uso unilateralmente, lo que la ley europea no permite.

Sea como fuere, “la certeza de que nadie use mal de tus datos no la tiene nadie»” asegura Vilasau, a pesar de que reconoce que existen canales más seguros que otros: por ejemplo, determinadas extranets de entidades financieras o determinados comercios que dan más garantía de fiabilidad. “La única posibilidad de una cierta garantía de control sería que el interesado cifrara los datos con técnicas de cifrado seguro”, concluye.

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