No más platos rotos.

platos-rotosLlegó el fin de semana y con él, tiempo para ir al tianguis a pensar. En los últimos meses he estado dándole muchas vueltas a la cosa esa que se conoce coloquialmente como “el amor”.

Platicando con una de mis mejores amigas  (de quien espero pronto poderte compartir algo nuevo y revelador), llegué a la conclusión de que las relaciones humanas son una basura.

No me malentiendas, no soy tan hater, bueno sí, pero con eso de que ahorita ando aventurándome en los complejos mundos del noviazgo, he podido reflexionar sobre un montón de cosas. La primera es que las relaciones (excepto la primera) son un círculo vicioso que, aparentemente, nadie tiene intenciones de romper.

En el mejor de los casos, tu relación anterior solo terminó y ahora pasarás tu duelo y seguirás tu vida. En el peor de los casos (que es la mayoría) harás al pobre incauto que se aventure a intentar algo contigo pagar los platos rotos de tu relación anterior, es decir, si te engañaron serás desconfiado, si te lastimaron, ahora querrás lastimar, si abusaron de ti, ahora buscarás no quién te la debe sino quién te la pague.

No soy absolutamente nadie para decirte si eso está bien o está mal, pero sí te puedo decir que estoy harto de la dinámica y que no pienso volver a hacerlo, que si lo hice me disculpo, pero que ahora entiendo el karma y por qué no había salido del enorme bache de hace ya 3 años.

Entonces me acordé de otra charla que tuve con otra mejor amiga a la que amo públicamente desde el 2002. Y llegamos a la conclusión de que no necesito que todos me amen, y que, en cambio, necesito amar más.

Eso último me hizo abrir los ojos muy cabrón. No se trata de amar más intensa y psicópatamente, se trata de simplemente vivir cada día con sus 24 horas, aprender a dejar ir lo que no está bien y luchar por lo que realmente quieres. También me di cuenta de que no se trata de mendigar amor, haciendo referencia a Rent, todos venimos con nuestras maletas, llenas de cosas que hemos ido agarrando de la vida, es imposible creer que encontrarás a tu media naranja porque para ello tendrían que ser la misma naranja, y no es así.

En cambio puedes encontrar a tu alma gemela, que sea un ser distinto a ti pero que quiere compartir su camino contigo. No nades contra la corriente, me lo he repetido miles de veces, muchas veces después de días y días luchando conmigo mismo.

Al final del día, (y agradezco a mi mamá por el consejo) si es para ti, lo será; siempre recuerda que a fuerzas ni los zapatos entran. No puedes controlar todo lo que pasa a tu al rededor y en la medida que aprendas a apreciar las cosas como vienen, vivirás mejor.

Ya para terminar, mi mejor consejo es entender que hay que saber a quién sonreirle, a quién llorarle y a quién ninguna de las dos.

Carpe Diem

Un comentario en “No más platos rotos.”

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